Banda ancha espacial: Si bien hasta ahora, la conectividad D2D está limitada mayormente a mensajes de texto, la cosa promete cambiar. En pruebas, Globalstar alcanzó velocidades de 100 Mbps en bajada y 60 Mbps en subida en 5G. Lo hizo utilizando la banda n53 que, aunque aún no difundida, será soportada en modelos nuevos de smartphones. La jugada de Apple invirtiendo en Globalstar comienza a mostrar su potencial.
En busca del Santo Grial: Luego de resultados pocos satisfactorios con las redes privadas y el edge computing, ahora la apuesta es por la IA en 5G. Pero, como siempre, hay escépticos.
No nos dejen afuera: Luego de mostrar su relevancia geoestratégica, Europa quiere su propia versión de conectividad “à la Starlink”. Por ello, acordó desarrollar IRIS², su constelación satelital LEO (y MEO). Para lograrlo, el presupuesto previsto es de € 10,6 millardos (o miles de millones). Pensar que por US$ 500 M, en su momento el Reino Unido se quedó con la mitad de OneWeb. Ahí sí “la vieron” a tiempo.
Trumpistas de la 2ª hora: A diferencia de lo que sucedió en su primer mandato, ahora varias de las grandes figuras del mundo de la tecnología se alinean con Trump. Como dijo el viejo Viscacha en el Martín Fierro: “Hacete amigo del Juez. No le dés de qué quejarse. Y cuando quiera enojarse, vos te debes encoger, pues siempre es güeno tener palenque ande ir a rascarse.”