De oportunidades y realidades

El Internet Day 2026 que reunió a operadores, proveedores y gobiernos en distintos niveles, dejó dos conceptos salientes vinculados entre sí: el deseo de capitalizar la ola de la IA y la necesidad de simplificar y reducir los procesos necesarios para el despliegue de infraestructura. Y a diferencia de lo que ocurrió anteriormente, ahora queda la sensación de que todos van en el mismo sentido, aunque los caminos puedan diferir.

En CABASE pareciera estar dándose un pivoteo sutil pero significativo, desde una cámara de proveedores de telecomunicaciones a una de proveedores de infraestructura para IA. Y para ello hace falta fibrar lo más posible y complementar con tecnologías inalámbricas modernas para crear una red que conecte a los datacenters que requiere la IA, cuya infraestructura en Argentina tiene mucho camino por recorrer.

Si bien en los últimos tiempos el avance de la fibra óptica la convirtió en la tecnología de acceso más utilizada, todavía queda un trecho para llegar a una cobertura del 100% de las tecnologías cableadas. Pero este recableado exige, además de capital, de regulaciones que no traben su despliegue. Lo mismo sucede con la instalación de datacenters. En este sentido, el presidente de CABASE, Ariel Graizer, afirmó que hay intenciones de instalar centros de datos en Argentina por parte de más de una decena de hiperescaladores. Sin embargo, para que las intenciones se concreten es necesario contar con marcos adecuados, recordando las oportunidades perdidas en la última década frente a plazas como Chile o Brasil por falta de incentivos y previsibilidad en las políticas, así como de carencias severas de infraestructura asociada. Nadie quiere perderse esta nueva oleada de despliegues de datacenters, quizás más fuerte que la primera, por falta de políticas públicas, seguridad jurídica, incentivos y marcos regulatorios específicos. Más aun considerando que Argentina cuenta con recursos naturales clave como la abundancia energética y clima apropiado.

En materia de datacenters, resultó significativo el dato proporcionado por Graizer según el cual Argentina cuenta actualmente con 13 datacenters y una capacidad energética total de 32 MW. Para tener órdenes de magnitud, el datacenter que en su momento OpenAI anunció para Argentina (del cual desde entonces no hubo noticias de su avance) sería de 500 MW, 15 veces la capacidad total actual del país. Da la pauta de la escala del desafío.

Se trata de una oportunidad que inevitablemente se asocia con el proyecto de “Súper RIGI” que deberá tratar el Congreso. Éste, a diferencia del RIGI vigente —que concentra sus desembolsos principalmente en energía e hidrocarburos— apunta a la industria tecnológica y de valor agregado, particularmente actividades que hoy no están desarrolladas en el país, tales como los datacenters a gran escala. Pero también, el “Súper RIGI” profundiza aspectos tales como reducción de la alícuota de ganancias, amortización acelerada de las inversiones, eliminación total de aranceles a insumos y bienes de capital, arancel cero a la exportación y topes impositivos rígidos para provincias y municipios que se sumen.

El Enacom, presente a través de su interventor Martín Ozores, se mostró en línea, focalizando en la necesidad de inversión. Para ello, destacó a provincias y municipios que entienden que parte de lo que se necesita son marcos normativos adecuados, incentivando al resto a subirse a la ola. Pero además, el Enacom se muestra proclive a utilizar los fondos del SU para todo tipo de incentivos a los despliegues de infraestructura, sea financiando proyectos, ofreciendo instrumentos de deuda o créditos a tasa subsidiada. También mencionó dos ideas que no pasaron desapercibidas. Una tiene que ver con un proyecto de desarrollar una red FWA mayorista (para lo cual hay espectro disponible). La otra con establecer un subsidio a la demanda, que no sería por el servicio sino por el CPE (equipo en casa del cliente) para la fibra óptica. Nada concreto, pero sí una forma de testear el ambiente.

En cuanto a los casos de gobiernos que tuvieron su espacio estuvieron presentes los municipios de 3 de febrero, en la Provincia de Buenos Aires, y el de Gualeguaychú. Ambos parte o aliados del partido gobernante y que se presentan como ejemplos a imitar por sus políticas de simplificación e incentivos a los despliegues de infraestructura, vía la eliminación de tasas y gravámenes varios así como de ordenanzas.

Como se ve, no fue un evento en el que hubiera reclamos o reproches cruzados, sino más bien una cierta sincronía entre empresas y gobiernos. Sincronía inusual y bienvenida. Pero la historia reciente enseña que las oportunidades no se pierden por falta de intenciones sino por falta de ejecución. El verdadero test no fue el Internet Day 2026, sino lo que ocurra en los próximos meses con los marcos regulatorios provinciales y municipales, las decisiones concretas de inversión, el “Súper RIGI”. La ola existe. La pregunta es si Argentina tendrá la tabla lista a tiempo para surfearla.

Acerca del autor

Enrique Carrier

Analista del mercado de telecomunicaciones y nuevos medios, basado en Buenos Aires, Argentina

Por Enrique Carrier

Your sidebar area is currently empty. Hurry up and add some widgets.