Definiendo el modelo

En los días previos a los feriados de Semana Santa se filtraron aspectos del informe elaborado por el Enacom con sus sugerencias para la aprobación de la fusión de las operaciones de Telecom y Telefónica en Argentina. El informe emitido por el Enacom responde a la solicitud de la ANC (Autoridad Nacional de la Competencia). No obstante, no se trata de un informe vinculante, ya que la decisión respecto de la operación le corresponde a la ANC.

Si bien se trata supuestamente de un informe confidencial, este llegó a los medios y su veracidad fue luego confirmada a diversos periodistas que se comunicaron con el ente para corroborarla. Confidencial laxo, o sea, digamos… Las principales sugerencias son:

  • Desprendimiento de 6 millones de clientes móviles en un plazo de 24 meses. Se menciona que deberá hacerse con la respectiva infraestructura asociada, aunque al tratarse de clientes móviles, estos no están ligados a una antena en particular.
  • Devolución de 130 MHz de espectro. La misma debería ser por tramos; en lo inmediato serían 60 MHz (40 en AMBA, 10 en la región norte y 10 en la región sur).
  • Desprendimiento de clientes de acceso a Internet fijo en localidades donde se exceda el 50% de participación del mercado minorista.
  • Desprendimiento de la totalidad de clientes de acceso a Internet fijo en CABA (minoristas y B2B).
  • Pago de deudas de FSU e infracciones al sistema TIC.
  • Desistimiento del 100% de las acciones judiciales contra el Estado por parte del grupo Telecom.

Al trascender solo las medidas pero no el informe completo, no hay mayores precisiones. Con lo que se conoce, da la sensación de que falta una definición previa y de base para la nueva etapa iniciada en el mercado de las telecomunicaciones, aunque más precisamente en el segmento móvil. La pregunta que surge es si se apuntará a un escenario a la colombiana, con dos grandes operadores con capacidad inversora —que en este caso serían Telecom y Claro—, o si se mantiene un modelo con tres operadores. Esta última parece ser la intención del Enacom al proponer la devolución de 130 MHz de espectro, muy cercana al tope máximo regulado de 140 MHz.

Claro que a un nuevo tercer operador se le haría muy difícil ser viable. Aun cuando los 6 millones de clientes móviles de los cuales Telecom debería desprenderse le fueran transferidos —pero que podrían migrar rápidamente a Telecom o a Claro debido a las bajas barreras de salida—, su participación de mercado, del orden del 9%, sería muy menor frente al aproximado 49% de Telecom (luego del desprendimiento de los 6 M) y el 42% de Claro. Adicionalmente, debería desplegar una red nacional, lo que implicaría una inversión monumental y prácticamente irrecuperable, considerando que se trata de un mercado maduro que crece vegetativamente.

En materia de espectro, los 130 MHz a devolver serían más que suficientes para esa cantidad inicial de clientes, aunque conviene aclarar que ese espectro es para tecnologías de hasta 4G, ya que no hay excedente en materia de 5G para una eventual fusionada. Por otro lado, la devolución inmediata de 60 MHz podría ser contraproducente, ya que restar espectro antes de desprenderse de los clientes solo generaría problemas de servicio para los usuarios. Se estaría operando la cantidad de líneas actuales —que representan el 58% del mercado— con prácticamente la mitad del espectro disponible para tecnologías de hasta 4G. Un retorno al infierno del 2014. De esto se desprende que nada puede ser efectivamente inmediato si se trata de escindir infraestructura.

En el caso de la banda ancha fija, no puede haber desprendimiento de clientes sin su infraestructura. Sin embargo, y particularmente en el caso de CABA y la zona norte del AMBA, parte de la infraestructura utilizada por Telefónica es arrendada a terceros (Iplan, Metrotel, American Tower, Sion, entre otros), con lo que, en ciertos casos, no habría red que transferir sino solo contratos.

Finalmente, medidas como el pago de deudas e infracciones, así como el desistimiento de acciones judiciales, claramente no hacen a la concentración y son en realidad un “impuesto” a la aprobación, más que otra cosa.

De todas las medidas propuestas por el Enacom, las relacionadas con las comunicaciones móviles son las que más probabilidades tienen de fracasar. Se trata de un servicio naturalmente concentrado por emanar del uso de un recurso escaso y restringido como es el espectro, a diferencia de la banda ancha, donde la restricción es básicamente económica (el costo de desplegar la red). La intención de habilitar un tercer operador débil no es una solución sino un problema a mediano plazo.

Siendo que la propuesta del Enacom no es vinculante, la ANC debería evaluar un escenario con dos operadores de red (OMR) con recursos y capacidad de inversión similares que les permitan competir en igualdad de condiciones, y eventualmente propiciar una oferta para OMV que podría exigírsele a ambos si Claro recibiese al menos parte del espectro a devolver. Pero para ello deberían subirse los máximos permitidos por la regulación.

Cuando se anunció la compra de Telefónica por parte de Telecom en febrero de 2025, desde este newsletter adelantamos que pondría a prueba los conocimientos, las capacidades y la creatividad de los funcionarios del Enacom y de la (entonces) CNDC, para que un eventual remedio no terminara siendo un veneno. Es de esperar que no sea lo que finalmente suceda.

Acerca del autor

Enrique Carrier

Analista del mercado de telecomunicaciones y nuevos medios, basado en Buenos Aires, Argentina

Por Enrique Carrier

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