
Esta es la luz que se enciende en el tablero de Huawei respecto de su operación en Argentina. Es que entre los puntos del acuerdo entre los EEUU y Argentina sobre comercio e inversiones recíprocos hay uno —más precisamente el artículo 3.2— que dice: “Argentina se comprometerá a utilizar únicamente proveedores de tecnología de la comunicación que no pongan en peligro la seguridad, las salvaguardias y la propiedad intelectual de la infraestructura de TIC, incluyendo 5G, 6G, satélites de comunicación y cables submarinos”.
Por el momento, la regulación en Argentina sostiene la neutralidad tecnológica, lo que implicaría que no podría excluirse a un proveedor en función de su origen. Sin embargo, hay que tener en cuenta que como parte del “Plan Nacional de Infraestructura Crítica de Comunicaciones”, el Enacom aprobó el programa “Red Mayorista Neutral”, optando para la misma por la utilización de 5G FWA, generando un antecedente de interpretación peculiar de la neutralidad tecnológica. Por otra parte, en los últimos tiempos —y como consecuencia de las presiones de EEUU— diversos países establecieron restricciones al uso de tecnologías provenientes de determinados proveedores bajo argumentos vinculados a la seguridad nacional. El caso más reciente y cercano es el de la licitación de espectro para 5G en Paraguay. En Argentina esto no existe (por ahora), pero el alineamiento político con los EEUU, combinado con este acuerdo, podría dar lugar a novedades.
