
El mercado de TV Paga argentino acaba de protagonizar un movimiento que muchos usuarios esperaban con ansias. El 26 de mayo, Personal Flow (Telecom Argentina) anunció un convenio con su par DirecTV (Vrio) para incorporar a su grilla las señales deportivas DSports, las cuales pasaron a estar disponibles sin costo adicional para sus suscriptores al día siguiente al anuncio.
El timing no es casualidad. El acuerdo llega cuando comenzó la cuenta regresiva para el inicio del Mundial 2026 y cuando, en el caso argentino, los derechos de transmisión integral estaban asociados principalmente a DSports y DGO, la plataforma de DirecTV. Una situación que dejaba al grueso de los suscriptores de TV Paga sin poder acceder a todos los partidos o, en su defecto, contratar la plataforma DGO como servicio adicional.
Pero no se trata únicamente de un parche mundialista. El convenio no se agota con el Mundial. La incorporación forma parte de un acuerdo estratégico de largo plazo entre Telecom Argentina (vía Flow) y Vrio (vía DirecTV), por el cual, en adelante, los suscriptores de Flow podrán disfrutar de otras competencias como la Copa Sudamericana, la Copa América, el Mundial de Clubes y La Liga española. Un menú deportivo —y particularmente futbolístico— bien amplio.
Este movimiento no ocurre en el vacío. La jugada se produce en medio de una reconfiguración profunda del negocio audiovisual argentino: el Grupo Werthein, a través de Waiken ILW (controlante de DirecTV Latin America), adquirió el 50% de participación que el Grupo Clarín (accionista de Telecom) tenía en Tele Red Imagen S.A. (TRISA, la compañía que opera TyC Sports) y pasó a controlar el 100% de la señal deportiva. Adicionalmente, también se hizo con el 100% de Carburando S.A.U. (dedicada al automovilismo deportivo). De esta forma, Vrio consolida su posición como proveedor de contenidos deportivos televisivos. Pero más allá del impacto inmediato, la operación de venta y el acuerdo de retransmisión entre ambos grupos dejan traslucir también sus movimientos estratégicos de mayor alcance.
En el caso de DirecTV, desde su venta a Vrio (del Grupo Werthein) ha quedado en evidencia que su negocio son los contenidos televisivos y no, como sucedía anteriormente, la televisión satelital. Aunque está claro desde hace años que la TV satelital tiene sus días contados, los dueños anteriores nunca terminaron de separar los contenidos de la distribución satelital. Si bien fueron quienes iniciaron el proceso de transformar DGO en una plataforma OTT, sus negociaciones con los ISP independientes que querían sumar TV paga a su oferta se hacían interminables y no lograron acuerdos relevantes. Con el cambio de dueños, esto cambió. DirecTV empezó a impulsar la venta directa de DGO a usuarios no suscriptores del servicio de TV satelital, así como a cerrar acuerdos para que otros operadores lo incluyan como un servicio adicional. Este es el caso, por ejemplo, de Iplan en Argentina o de ETB, Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá, en Colombia.
De esta forma, DirecTV se posiciona como agregador de contenidos clave en Latinoamérica, contando con la ventaja estratégica de tener una escala regional favorable para obtener derechos de transmisión que sus competidores locales en cada país no pueden igualar. No es lo mismo el poder de compra de quien opera en un mercado de más de 600 millones de habitantes (el caso de Latinoamérica) que el de quien sólo atiende un mercado nacional de unas pocas decenas de millones de habitantes. Si bien es cierto que DirecTV también está en el negocio de la conectividad, lo hace mayormente a través de infraestructura de terceros, tanto en el caso de la fibra óptica al hogar como de la conectividad satelital que incorporará cuando Amazon LEO se lance comercialmente. Pero su verdadero diferencial no está en la conectividad sino en la variedad de los contenidos, particularmente con el foco puesto en el deporte (quizás el contenido televisivo más premium).
Por su parte, en el caso del Grupo Clarín hace tiempo está claro su reenfoque hacia la conectividad, con sus negocios de contenidos (diario, radio, TV abierta y TV paga) amenazados por los cambios de hábitos y de época, a lo que se suma el impacto de plataformas OTT globales. Si bien los medios periodísticos (bajo todas sus tecnologías) siguen siendo relevantes, también es cierto que en general su capacidad de influencia se ve diluida por las redes sociales y, más recientemente, por los resultados de búsqueda con IA. Los grandes medios como forma de poder son característicos de una sociedad de masas, aunque se trata de un modelo que cruje en una sociedad de la información con una gran atomización de fuentes. En cambio, Telecom hoy representa la porción dominante del negocio del Grupo Clarín, estimado en alrededor del 80% de los ingresos totales generados. Esta operación es un paso más hacia este reenfoque, que se formalizó con la compra de Telecom por parte de Cablevisión Holdings en 2017, hace casi 10 años.
Es claro entonces que ninguno de estos movimientos es nuevo. Por el contrario, se vienen dando paulatinamente desde hace varios años. Sin embargo, estos acuerdos entre dos competidores históricos evidencian quizás como nunca esta reconfiguración del mercado. Una reconfiguración que aún no ha concluido.
