
No hay dudas de que, desde el lanzamiento de Starlink, las constelaciones satelitales LEO han revolucionado el negocio de las telecomunicaciones. Primero, llevando la banda ancha a todos los rincones del planeta con considerable éxito (Starlink ya acumula 11 millones de clientes, de los cuales 700 mil están en Argentina), lo que implicó un impacto en la línea de flotación de la industria satelital tradicional. Más recientemente, la capacidad de conectar dispositivos directamente al satélite, o D2D —en lugar de hacerlo con antenas que, aunque sean portátiles, no son precisamente móviles ni pequeñas—, abrió un escenario muy atractivo no solo para el IoT sino también, y con muchas expectativas, para la conectividad global de smartphones. En este contexto se ubica entonces el anuncio de esta semana por el cual Amazon adquirió al operador de servicios móviles satelitales Globalstar por unos US$ 11.600 millones. Este monto representa una prima del 31% sobre el precio de cierre de las acciones de Globalstar al 1 de abril de 2026. Los accionistas de Globalstar tendrán la opción de recibir efectivo por cada acción o canjearlas por su equivalente en acciones de Amazon.
Con esta compra, Amazon obtiene activos valiosos para incorporar servicios D2D a su oferta futura: una infraestructura satelital en funcionamiento, derechos de espectro satelital a través de licencias MSS (Mobile Satellite Spectrum) y experiencia operativa en una actividad que es nueva para el gigante del comercio electrónico y de los servicios en la nube. Adicionalmente, se anota a Apple como cliente insignia, ya que esta última tiene un acuerdo con Globalstar que implica no solo participación accionaria sino también acceso a su red para ofrecer servicios D2D a los usuarios de iPhone.
De todos estos activos, sin duda el espectro es lo más estratégico. Globalstar es de las pocas empresas con licencia global exclusiva en la banda S, lo que le permite operar —y en el futuro a Amazon LEO también— sin necesitar espectro de operadoras móviles tradicionales locales en casi cualquier parte del mundo. Una capacidad que puede ofrecer directamente (como en el caso de Apple) o indirectamente, a través de acuerdos con operadores móviles tradicionales, en una suerte de roaming. Esta ventaja se verá potenciada cuando Amazon LEO comience a desplegar su sistema D2D de próxima generación a partir de 2028, el cual promete una eficiencia y un uso del espectro sustancialmente mayores que los sistemas heredados, lo que se traducirá en velocidades más rápidas y un mejor rendimiento para el usuario final. Por otra parte, contar con espectro específico para servicios móviles satelitales posiciona a Amazon de manera distinta a Starlink, quien, al reutilizar espectro terrestre, requiere acuerdos con operadores locales en cada mercado donde opera, a diferencia del espectro satelital de Globalstar, que tiene alcance global por diseño.
Para Apple, esta transacción representa un gran beneficio. Si bien aún no se sabe qué postura tomará respecto del pago por su 20% del capital accionario de Globalstar, en cualquier caso saldrá beneficiada. Si acepta el efectivo, recibiría unos US$ 2.000 millones por una inversión de aproximadamente US$ 1.000 millones que realizó en el operador satelital en 2024. Si opta por el canje de acciones de Amazon, su participación sería menor al 0,7%, con lo que no obtendría derechos de voto influyentes. No obstante, al confirmarse que la relación se mantendrá con Amazon, Apple se asegura continuar con las actuales funciones de seguridad (SMS, SOS, ubicación) y ampliarlas en línea con las mejoras de capacidad previstas por Amazon en el futuro. Por lo tanto, aunque pierde el control directo de la infraestructura, garantiza un nuevo pacto estratégico para que sus servicios migren a la red más avanzada de Amazon LEO prevista a partir de 2028 y que permitirá comunicaciones de voz, texto y datos de mayor capacidad directamente en los dispositivos. Amazon, por su parte, se asegura un cliente muy relevante tanto en términos de dispositivos conectables como de prestigio de marca.
No obstante, esta operación está lejos de cerrar la brecha existente entre Starlink y Amazon LEO. Starlink cuenta con más de 10.000 satélites en órbita, mientras que Amazon LEO, que aún no lanzó comercialmente su servicio, posee apenas unos 200 y viene con retraso en su cronograma de despliegue. Su objetivo es alcanzar los 3.200 satélites para 2029, lo que le permitiría competir más sólidamente en el mercado de la banda ancha global. Esto da la pauta de la ventaja que todavía lleva la constelación de SpaceX. Por lo tanto, la adquisición de Globalstar supondría un impulso estratégico más que una remontada inmediata. Sin embargo, será una gran contribución para lograr un escenario con mayor competencia en momentos en que Starlink aparece posicionado como un monopolio de facto de las comunicaciones satelitales tradicionales así como en el incipiente mercado del D2D.
El acuerdo requiere la aprobación de la FCC (Comisión Federal de Comunicaciones) de los EE.UU. Más allá de que no implica riesgos de concentración, el presidente de la agencia, Brendan Carr, ya manifestó que mantiene una “mentalidad abierta” respecto a la adquisición. Todo hace pensar que no habrá inconvenientes. Se va a poner interesante.
