El surgimiento del streaming de video de la mano de la expansión de la banda ancha fue sin dudas el factor que puso bajo presión al negocio de la TV, tanto la tradicional abierta y gratuita como la paga. Pero diversas noticias de los últimos días hacen pensar que el streaming de video vía modelos OTT está pareciéndose cada vez más a esa TV que jaqueó.
Por un lado, Disney+ evalúa ofrecer contenido gratuito sin suscripción para enfrentar las propuestas ad-supported de sus competidores. Según Nielsen, los tres mayores streamers gratuitos —YouTube, Tubi y Pluto TV— ya concentran el 17,4% del tiempo total de TV en EE.UU. en abril de 2026, marcando un crecimiento frente a años anteriores. No está decidido, pero el hecho de que lo haya mencionado en una reunión abierta le da altas probabilidades de concreción.

Por su parte, Netflix estaría planeando añadir canales lineales always-on —que no necesariamente son en vivo— las 24 hs. El objetivo es potenciar el engagement de sus abonados, aumentar el tiempo de visualización y generar nuevas oportunidades publicitarias. Y, para parecerse aún más a las propuestas de TV paga, agregaría paquetes de otros OTT en su abono.
En línea con esto, en Francia, la señal francesa de TV TF1, disponible como canal en vivo en Netflix de ese país desde junio, alcanzó sus objetivos para 18 meses en sólo 3 semanas.
Evidentemente, el modelo tiende a unificarse, con los OTT de streaming de video convirtiéndose en la nueva TV con argumentos tanto de la TV abierta como de la paga, pero con una diferencia significativa: ser independientes de la red de distribución, a lo que hay que sumarle que sus contenidos son consumibles desde diversos dispositivos, no sólo la tele. Así, la competencia no es ya local o regional (definida por el alcance de la red o la cobertura de las antenas) sino que es global. Salvo donde los derechos deciden de otra manera.
